viernes, 3 de junio de 2011

"En México no se respetan las fronteras femeninas"

Edmond Baudoin, dibujante. Publica ‘Viva la vida, los sueños en Ciudad Juárez', un relato sobre los habitantes del lugar más violento del mundo

MARIA JOSEP SISCAR Público 24/05/2011 08:20

Dibujar las ganas de vivir de los habitantes de una de las ciudades más violentas del mundo, en la frontera de EEUU con México, es la última apuesta de Edmond Baudoin, que acaba de publicar la novela gráfica Viva la vida, los sueños en Ciudad Juárez (Astiberri). Con la sutilidad que le caracteriza al narrar y trazar, se ha acercado esta vez al horror cotidiano de una ciudad quebrada por la violencia y el narcotráfico a partir de los sueños de las personas. A sus 69 años, Baudoin sigue soñando y entrando en lo más profundo de la condición humana, lo que nos permite sobrevivir.
¿Por qué decidió dibujar sobre la intimidad?
A mí no me interesaban las viñetas de héroes ni cosas así. Yo era un lector de literatura al que le gustaba ilustrar y quería hacer libros infantiles. Como no tenía cultura de cómic, resultó que inventé una nueva tendencia, pero realmente hice lo que ya se hacía en literatura: hablar de lo cotidiano. Al hacerlo descubrí que me encantaba contar historias y que lo podía hacer muy bien en este formato, porque la relación entre el texto y la imagen es apasionante.
Trata de ocultar lo más evidente, ¿por qué?
Es como si escribiese una novela. Es muy importante que cada lector se acerque con sus diferencias culturales, con sus circunstancias. Pero es difícil saber cuándo el lector no va a seguir la historia: es una danza entre el trazo, las palabras y la imagen. Bombardeados por lo audiovisual, el reto está en cómo aportar nuevas imágenes, cómo no decir las mismas cosas, cómo crear una nueva manera de ver.
Hábleme de Viva la vida'. ¿Qué le interesó de Ciudad Juárez?
Es la frontera de todas las fronteras, como dijo Roberto Bolaño. Ahí está América Latina que se cuela en Norteamérica, están las drogas, las armas, las fábricas yanquis... Y está también la frontera entre los hombres y las mujeres. El machismo es más fuerte en México que en Europa. Las mujeres que trabajan han venido a trabajar solas, desafiando los estereotipos, son militantes feministas sin saberlo y son asesinadas por eso. Los hombres quieren pasar la frontera y no comprenden las fronteras femeninas, ven una mujer sola y piensan que la pueden poseer. No son sólo los mexicanos, mira ahora Strauss-Kahn, un hombre rico que piensa que puede asaltar a una camarera.
Ya no mueren sólo las mujeres.
Cada vez hay más asesinatos, 20 al día. Pero en una ciudad de 1,5 millones de habitantes no todos son sicarios, hay hombres y mujeres que aman, niños que van a la escuela, viejos que mueren de edad. Lo importante es cuál es el sueño de todos ellos. Porque aunque los sueños que reflejo son sólo la superficie, sueños muy simples, son como los del resto del mundo: trabajar, viajar los sueños de los juarenses son los sueños de la Humanidad.
A través de los sueños consigue describir el horror, pero también las ganas de vivir de la gente.
La vida es una mezcla: hay dolor y cosas terribles, pero los árboles siguen creciendo pese a la contaminación. Es una batalla feroz por continuar. Queremos que nuestros hijos estén mejor que nosotros. Siempre soñamos, aún cuando sabemos que no vamos a lograrlo. La vida es un camino y el objetivo es caminar. No hay llegada, no hay meta. Nos hacen creer que si tenemos un buen coche, una casa grande con piscina, hemos tenido éxito. No, el éxito no existe.
Una niña de 11 años le dice que su sueño es envejecer.
Sí, es una locura. Cuando me lo dijo no podía dibujarla, le hice repetirlo cuatro o cinco veces. ¿Quiere vivir todo el tiempo hasta llegar a vieja o es que ser niña no le gusta? No lo puedo saber. Estos son los huecos y cada quién va a leerlo a su manera.
Con todo esto, sorprende que en el libro se refiera a Juárez como la ciudad de la esperanza.
La vida siempre busca sus caminos. He visto otros lugares difíciles en el mundo y siempre me pregunto por qué nunca se cuenta cómo la gente, a pesar de todo, se las ingenia para poder vivir. Es terrible, pero las personas nos adaptamos a todo, excepto a la muerte. La vida sobresale en todos lados, incluso en los lugares donde hay más muerte. Es como la hierba que rompe el asfalto para crecer. Las flores que salen en las grietas. Y en Ciudad Juárez está lleno de esas flores.
¿Cuál es su sueño?
Seguir amando, en su sentido más complejo. Pegarme al mundo, seguir encontrándome con las personas. Es lo único que me interesa: seguir bañándome de humanidad.
 

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