viernes, 29 de abril de 2011

Niños: los invisibles de la crisis

MARTA ARIAS dirige las campañas de UNICEF España. Esta organización ha denunciado recientemente la situación en la que se encuentra uno de cada cuatro menores en nuestro país, amenazados por el fantasma de la pobreza. La crisis no ha hecho más que disparar la vulnerabilidad en la que viven estos niños, cuyas familias dependen en muchos casos de los recursos sociales de ayuntamientos y comunidades autónomas.Un nuevo capítulo en nuestra serie de entradas sobre las próximas elecciones municipales.

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Ilustración de Montse Gisdbert
De esta crisis ya se ha dicho y escrito casi todo. De su impacto macroeconómico, por supuesto. Del desempleo, también. De recortes, rescates y tendencias. De parados jóvenes y maduros, de larga y corta duración, masculinos y femeninos, cualificados y no… Pero sigue habiendo cosas que se nos escapan. Y una de ellas la puso de manifiesto hace unas semanas el Secretario de Estado de la Seguridad Social: los matrimonios con hijos pequeños son, “sin duda alguna, uno de los sectores más vulnerables y afectados por las líneas de pobreza y exclusión social en la sociedad española como consecuencia de la crisis”.
En realidad, no es un dato sorprendente. La Fundación Foessa (vinculada a Caritas) llegó a una conclusión muy similar en el análisis que realizó para UNICEF el pasado mes de noviembre: “la crisis está teniendo en los hogares con menores de edad, un impacto aún más significativo que para la población en general”.
Si a esto le sumamos el ya preocupante dato de partida de que hay casi dos millones de niños en España que viven por debajo del umbral de riesgo de pobreza relativa, resulta chocante la escasa atención política, mediática o social que recibe el tema. Tal vez esto se deba a que, en general, cuesta ubicar a los niños en el centro de la agenda. O, para ser más precisos, cuesta sacarlos de la agenda social para llevarlos a la política o la económica. Y sin embargo, constituyen el 17,5 por ciento de la población y, por sus particulares circunstancias de vulnerabilidad, deberían recibir una atención mayor por parte de todos.
¿Permanecerán los niños invisibles en las propuestas políticas? Evidentemente, el riesgo existe, puesto que España no es un país en el que exista una tradición destacada en esta materia. Sin embargo, hay algunos indicios que nos permiten ver cierta luz al final del túnel. Durante los últimos meses, los principales partidos políticos de cuatro comunidades autónomas han suscrito pactos por la infancia, orientados precisamente a eso: a asumir una serie de compromisos específicos con los niños dentro de sus programas para los próximos comicios. Es de esperar que otras dos comunidades más puedan unirse a la lista antes del próximo 22 de mayo.
Estos pactos no implican, ni mucho menos, el final del proceso, sino apenas el principio. Además, los municipios no tienen la única llave para acabar con la pobreza infantil, que es el resultado de una compleja serie de fenómenos y actuaciones que implica sin duda al resto de niveles políticos y administrativos (Comunidades Autónomas y Gobierno central). Pero sí suponen un importante ejemplo de que el acuerdo político, en ocasiones, es posible. ¿Lo será también de cara a marzo de 2012?

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