martes, 6 de septiembre de 2011

China endurece la adopción para evitar el tráfico de niños


Solo orfanatos oficialmente designados podrán ofrecer bebés abandonados

JOSE REINOSO - Pekín –El País- 17/08/2011
El Gobierno chino va a endurecer las reglas de adopción por parte de las familias chinas para luchar contra el tráfico de niños, según publicó ayer la prensa oficial. Una vez que sea aprobada la nueva legislación, solo los orfanatos oficialmente designados podrán ofrecer bebés y niños abandonados. Además, los adultos que adopten sin el registro oficial no serán reconocidos como padres legales, y las autoridades negarán el certificado de residencia a los críos cuyo origen sea dudoso. El certificado, conocido como hukou, es crucial para la educación, la atención sanitaria y el empleo en el país asiático. Actualmente, las parejas chinas sin hijos pueden adoptar de cualquier fuente, lo que ha originado un floreciente mercado clandestino, alimentado por familias que quieren tener niños o gente que los compra para utilizarlos como mano de obra esclava.
Ji Gang, director del departamento de Adopción Doméstica del Centro para el Bienestar y la Adopción de China, aseguró en el diario China Daily que obligar a los futuros padres a ir a través de los canales oficiales reducirá la demanda de niños secuestrados, un grave problema que ha generado la ira de muchas familias cuyos hijos han sido robados por bandas de traficantes.
La normativa, que se prevé que sea propuesta al Gobierno a finales de año, obligará a quienes descubran un niño abandonado a que informen inmediatamente a la policía, que comprobará su identidad, y, si procede, lo enviará a un orfanato, según Gang.
Miles de bebés -especialmente niñas- son abandonados cada año en China, que en los últimos tiempos ha endurecido también las reglas de adopción internacionales. El pasado julio, la policía rescató a 89 niños que habían sido secuestrados y arrestó a 369 personas, supuestamente ligadas a redes de compraventa, según la prensa de Pekín. Algunos de los menores eran vietnamitas, y fueron vendidos en las regiones chinas de Guangdong y Guangxi, en el sur del país. Otros eran chinos. Algunos de los bebés recuperados -de edades comprendidas entre 10 días y siete meses- habían sido drogados con somníferos.
Muchos sociólogos aseguran que las medidas oficiales de control de natalidad, destinadas a limitar el crecimiento de la población y la preferencia tradicional por los hijos varones, han impulsado el tráfico de niños y mujeres en China. Según la política de hijo único, las familias que viven en las ciudades solo pueden tener un hijo, mientras que las residentes en las zonas rurales en general pueden tener dos si el primero es niña. La consecuencia es que muchas niñas son abandonadas, vendidas o entregadas en adopción

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